¿Por Qué Nuestro Emblema?

¿Por qué control de natalidad?
Porque el globo sólo puede acoger un cierto número de personas (¡sobrepasado hace mucho, mucho tiempo!) sin que se agoten sus recursos (¡también en lo que al espacio respecta, no sólo en energía y materias primas!) y se reduzca con ello la calidad de vida (es decir, se destruya la riqueza social). Porque eso significaría que no habría tantos obreros, quienes al presente, como masas de gente desempleada compiten infinitamente por empleos, manteniendo así los salarios bajos. En otras palabras, la reducción de la población en lugar de ulterior crecimiento significa que se reducirían las posibilidades dadas al mono-imperialismo de hoy día de presionar a la gente. Ahora adivináis porque este elemento de nuestra agenda por supuesto no les gusta nada a los que están en el poder y a los propagadores de frases ideológicas.

¿Por qué reducción de la jornada laboral?
Porque esto es el sentido de la vida – el trabajo está hecho para la persona (por los resultados de provecho que sólo por medio de él se consiguen) y no la persona para el trabajo. No importa nada que las personas estén sanas, sean inteligentes (el estudio apropiado y el aprender a fondo sólo son posibles fuera del trabajo) y vivan largo tiempo (la así llamada sociedad de la 'jubilados', ¡bah!, ¡choc!, ¡horror!), sino que, según nuestra opinión, es lo que precisamente deberían llegar a ser, en lugar de simplemente aportar provecho y aliviar toda incomodidad a una pequeña minoría poseedora o privilegiada. Esto nos conduce al tercer punto:

¿Por qué igualdad?
Bajo ello entendemos el reparto equitativo aproximado de la parte proporcional de los bienes terrestres (con deducción penal por mal trabajo, primas de recompensa por el especialmente bueno pero sin ventajas de herencia o de partida). Lo que, en cambio, no se entiende es el afán de pseudo-igualísimo en lo referente a las capacidades, cualidades personales y la cantidad de buena voluntad. Nuestro ideal sigue siendo: cada uno según sus capacidades, a cada uno según sus necesidades (un ideal cuya realización depende en parte de la organización social, en parte del estado general del desarrollo técnico, así como de la cantidad de materias primas aún disponibles). Sin embargo, ventajas heredadas y concedidas, es decir, desigualdad desnaturalizada (social, jurídica, etc.) conduce al efecto contrario – véase, por ejemplo, lo que hemos dicho sobre el control de natalidad, especialmente la última frase.

¿Y por qué en el mundo entero?
Porque toda isla en el mar actual de presión, idiotez, y desigualdad social sería despedazada por la lluvia de bombas estadounidenses. Y ya sin las bombas bastaría con el mercado: personas que viven mejor y mucho más tiempo produciendo a mayor precio que aquellos que viven mal siendo mano de obra barata y desechados después del uso; mientras existan los últimos, los productos de los primeros no serán competitivos en el mercado mundial. En fondo, el término 'globalización' no significa otra cosa – igualdad mundial a nivel bajo, a consecuencia del desarrollo industrial de los países de bajo salario, es decir, de los sin ningún movimiento obrero por lo menos temporalmente con éxito, y por el alto grado de las posibilidades de transporte. Nosotros, por el contrario pretendemos como única alternativa, igualdad a nivel alto.

¿Y por qué el diablo?
Porque este manifiesto está – por lo menos prácticamente – prohibido. (Los que lo prohiben, con los medios a su disposición, son aquellos que tienen el poder de hacerlo – se trata de aquellos que, a su vez extraen el mayor lucro personal de su omisión.) El diablo simboliza simplemente lo prohibido, aquello contra lo que al mismo tiempo todo el mundo difama.